Berthel Haarder y Charles Goerens, miembros de la subcomisión de derechos humanos del Parlamento Europeo, advierten contra las consecuencias que puede traer ampliar el concepto de derecho humano a metas económicas y sociales, que no siempre se pueden garantizar (International Herald Tribune, 26-XI-98).
El Tribunal Penal Internacional supone una importante restricción del principio de no injerencia. Pero las limitaciones aprobadas permitirán evadir, en algunos casos, la jurisdicción del Tribunal.
Se espera que la Convención sobre los Derechos del Niño contribuya a mejorar la situación de los niños en todo el mundo. Pero muchos temen que, de hecho, la aplicación se traduzca en un debilitamiento de la familia.
La protección efectiva de los derechos humanos exige que se puedan castigar las transgresiones, por medio, si es preciso, de instancias superiores a las leyes y los poderes nacionales. Así, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dirime los casos contenciosos entre particulares y los Estados miembros del Consejo de Europa. Pero la universalidad de los derechos humanos pide una autoridad judicial del mismo rango. Esto resulta evidente cuando se trata de casos como la guerra en la ex Yugoslavia o el genocidio de Ruanda, que no se pueden confiar a tribunales nacionales.