Los hermanos Coen ofrecen aquí un inteligentísimo ejercicio de metacine, una hilarante historia, una sucesión de escenas brillantemente escritas… y, sobre todo, una emotiva carta de amor al séptimo arte.
Esta fuerte denuncia contra los causantes de la crisis financiera de 2008 subraya la irresponsabilidad de quienes quisieron hacerse de oro aprovechando las debilidades del sistema. Oscar al guion adaptado.
La idea es brillante: contar la historia del motor emocional de una niña de diez años. Gustará a adultos, en especial psicólogos y pedagogos, si resisten el didactismo de la película. Oscar a la película animada.
Una divertida película protagonizada por las gamberras criaturas que se hicieron famosas con las dos entregas de “Gru”, esta vez con algunas bromas que no son para niños.