Polaino muestra los inconvenientes de la ausencia, tanto física como emocional, del padre en el seno del hogar y aconseja una mayor interacción entre padres e hijos.
La reciente paternidad del jugador de fútbol Cristiano Ronaldo se presenta como un proyecto personal, en el que priva a su hijo desde su nacimiento del derecho de tener una madre.
Algunos programas en EE.UU. ofrecen a muchachos sin padre la posibilidad de relacionarse con voluntarios dispuestos a constituirse en un referente masculino.
Tendemos a pensar que las madres son las principales educadoras de sus hijas, mientras que a los padres les corresponde un papel secundario. Pero las chicas necesitan también un padre que les dedique tiempo y atención, subraya Meg Meeker en su libro Padres fuertes, hijas felices.
Meg Meeker señala que las chicas de hoy se encuentran expuestas a más riesgos que las de antes y son los padres los únicos que pueden interponerse entre ellas y el ambiente social que las rodea.
La ausencia del padre es la principal causa del retroceso en el bienestar de los niños. También es un factor crucial para comprender la crisis actual de la familia.
Los países occidentales han contribuido a reforzar esta concepción del padre excluido de la procreación. La consecuencia última de la ausencia del padre se manifiesta en el aumento de la violencia.
Permitir la fecundación artificial a una mujer sola implica creer que para el hijo el padre es prescindible. Barack Obama, conocedor del asunto por la experiencia de la comunidad negra norteamericana y la suya propia, no diría lo mismo.
En una reciente conferencia en la McGill University, la comentarista canadiense Barbara Kay subrayó la necesidad de superar el viejo feminismo de la confrontación con los hombres.
El eclipse del padre empieza por presentar las recientes conclusiones de un manojo de estudios, encuestas y artículos sobre la identidad masculina en general y el ejercicio de la paternidad en particular.
Desde hace varias décadas, la presencia del padre está desapareciendo del horizonte vital de muchos niños, lo que provoca, además de una "crisis de identidad paterna", consecuencias psicológicas y de otro tipo en los hijos.