Paternidad
El actual repliegue del padre perjudica la crianza de los hijos y la vida social, pero aún no hemos reaccionado, advierte María Calvo, autora de un reciente libro sobre el tema.
Ideas que funcionan como signos de distinción social para unos, salen caras a otros que las ponen en práctica.
El caso del padre que apenas ve a sus hijos no es ya tan típico de altos ejecutivos: se da más en hombres de clase modesta que necesitan hacer largas jornadas de trabajo para mantener a la familia.
Ser madre desencadena cambios hormonales y una reprogramación del cerebro para cuidar del hijo. Lo mismo le pasa al padre, dice la neurobiología actual, y habría que prestarle más atención.
Existe una relación directa entre la proximidad física de un progenitor a su hijo y a la madre y su mejor desempeño como padre.
La gestación y crianza de los hijos deja una huella cerebral importante en los progenitores. Un estudio de la Dra. Natalia López Moratalla así lo demuestra.
Una de las tendencias más claras en la moderna regulación legal de las relaciones familiares es su creciente desvinculación de las realidades naturales sobre las que se basan. Eso ha pasado, en primer lugar, con el matrimonio y parece que ahora ha llegado el turno de la filiación.
Katy Faust, que fue criada por una pareja de lesbianas y hoy es madre de cuatro hijos, escribe una carta abierta al juez Anthony Kennedy, miembro del Tribunal Supremo de EE.UU.
La escritora y política italiana Eugenia Roccella advierte cómo se ha pasado de las reivindicaciones feministas a la tecnomaternidad, la ideología de género y la negación de la diferencia sexual.
El empeño puesto durante años en la emancipación de la mujer ha provocado, como efecto colateral, el eclipse de la paternidad y un oscurecimiento de lo masculino. La profesora María Calvo reflexiona sobre la necesidad de revalorizar la figura paterna.
El padre aporta algo peculiar a la educación de los hijos: algo difícil de suplir, como se comprueba cuando él falta.
En un mundo en que la figura del padre está hoy más desvaída, la imagen que nos dan de él las series televisivas refleja y provoca también este cambio.
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