Padre no hay más que uno…

Diego Ibáñez Langlois

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EUNSA. Pamplona (2006). 110 págs. 9,50 €.

Con la autoridad que da el haberse comprometido en la educación de sus siete hijos, el autor, conocido pedagogo chileno, señala con precisión y ejemplos muy claros el papel del padre en la educación. La complementariedad entre la educación materna y paterna queda manifiesta, así como las inevitables diferencias en la percepción de las cosas entre el varón y la mujer; su conjunto resulta complementario y enriquecedor para la familia. Aclara cómo el éxito primordial del varón no es el profesional y demuestra un gran sentido común al reconocer que, cuando el hijo llega a la adolescencia, el padre pasa a ser un héroe de perfil bajo.

La dedicación a los hijos durante la niñez redunda en una confianza que resultará vital cuando el hijo crezca. El padre no debe limitar su papel a las grandes decisiones y mucho menos a conceder o denegar permisos y dinero para las salidas. Quizás por la profunda antropología que sustenta este estilo de vida y estos consejos, el libro resulta atractivo, ameno y práctico para el lector.

José Manuel Mañú