Padres fuertes, hijas felices

Ciudadela. Madrid (2008). 248 págs. 21 . Traducción: Mariano Vázquez Alonso.

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Tendemos a pensar que las madres son las principales educadoras de sus hijas, mientras que a los padres les corresponde un papel secundario. Esta distribución de roles olvida que, además de los cuidados y la relación materna, ellas necesitan un padre que les dedique tiempo y atención. Así lo defiende Meg Meeker, pediatra y consejera familiar, en su libro Padres fuertes, hijas felices

Ver artículo: Paternidad: un seguro de vida para las hijas.