Las grandes plataformas digitales prometen combatir los bulos, pero no está claro el límite entre defensa de la verdad y censura, y además se reclama más transparencia a las redes sociales.
Ante la sutil adicción que genera la hiperconexión digital, enseñar a usar adecuadamente el móvil y otras pantallas es el propósito de algunas iniciativas.
Martin Baron, director de “The Washington Post”, sostiene que, para sobrevivir, los medios tradicionales deben abrazar el cambio tecnológico y escribir buenas historias.
Con el testimonio de diez personas que se han liberado de la adicción digital, este libro ofrece consejos para superar el agotamiento virtual y recuperar la relación directa con los demás.
Acusadas de no hacer suficiente, las redes sociales promueven contactos con público y autoridades en busca de medios más eficaces para frenar a los troles.
Una sentencia del Tribunal Supremo español dice que el deber de proteger a los hijos está por encima del derecho a la intimidad de los menores si hay indicios de acoso.
Las redes sociales ofrecen muchas posibilidades para crearse una identidad edulcorada y relacionarse de forma superficial. Dos iniciativas pretenden combatir esta tendencia.
Según una encuesta, las redes sociales no favorecen la diversidad de opiniones y rebajan la participación en discusiones sobre asuntos de interés público.
Las reacciones en Twitter a menudo no coinciden con las de la opinión pública en las encuestas, porque la red tiende a potenciar la llamada “espiral del silencio”.
Mientras los profesionales de la comunicación se plantean nuevas estrategias para llegar a más gente, los medios tradicionales siguen marcando la agenda a las redes sociales.