Hoy en día se publican gran cantidad de datos, con los que se pretende retratar la realidad. Pero, a veces, los números esconden trampas. Por ejemplo, ¿cuántos pobres hay en Estados Unidos? Depende de dónde se ponga el límite de ingresos. Teniendo en cuenta la elevación del nivel de vida, la Oficina del Censo proyecta subirlo de 16.600 a 19.500 dólares anuales (para una familia de cuatro miembros). Entonces, de la noche a la mañana habría doce millones de pobres más. Michael Cox, economista de la Reserva Federal, y Richard Alm, periodista, comentan a este propósito (The Wall Street Journal, 10-XI-99):
Apropósito de la polémica sobre la izquierda en Alemania, Álvaro Delgado-Gal comenta que el Estado del bienestar ya no es un instrumento para proteger a las clases desfavorecidas (El País, 11-X-99).
En la polémica sobre los cultivos transgénicos, Per Pinstrup-Andersen, director general del International Food Policy Research Institute, señala que la agricultura ecológica es un lujo que sólo pueden permitirse los países ricos (International Herald Tribune, 28-X-99).
Tras la aparición del primer banco de alimentos en 1968 en Phoenix (Arizona), la iniciativa se ha ido extendiendo y ya hay alrededor de 600 en todo el mundo. Su trabajo consiste en conseguir alimentos que sobran en algunos sitios para repartirlos entre centros asistenciales.
Entre los temas que han sido objeto de consideración en las Jornadas Internacionales de Bioética, tiene un lugar destacado la discusión contemporánea alrededor de los criterios de muerte y, en concreto, la muerte cerebral y sus posibles variantes.
Las personas mayores son vistas a menudo como un grupo homogéneo que vive sobre todo en los países industrializados, personas frágiles que no aportan nada a la familia y a la sociedad. Pero la mayoría de las personas de edad desmienten cada día esos tópicos. Así lo hace ver un informe de la Organización Mundial de la Salud, difundido con motivo del Año Internacional de las Personas Mayores, del que resumimos algunos apartados.