Cuando en Estados Unidos un asesino dispara a lo loco y causa una matanza, surge un debate sobre la influencia de los espectáculos violentos, el acceso fácil a las armas y la incapacidad de escuelas y familias para advertir los signos de alarma en el agresor. Para no dejarse llevar de fáciles impresiones, The New York Times ha hecho un estudio sobre los casos del último medio siglo, cuyos resultados comenta en un editorial (13 abril 2000).