EE.UU.: las empresas crean y destruyen empleos al mismo tiempo

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En 1993, las empresas de Estados Unidos eliminaron 600.000 puestos de trabajo; en 1994, 520.000, y 450.000 en 1995. El mercado laboral se felicitó del descenso continuo de despidos, pero en los últimos años ha vuelto a subir. En 1998, las empresas anunciaron 678.000 despidos y, en 1999, 675.000. La noticia acabaría aquí si, a pesar del volumen de despidos, la tasa de paro, que en 1996 era del 5,2%, no estuviera ahora en el 4,1%.

Ya en los años 30, el economista Joseph Schumpeter llamó a esta paradoja “destrucción creativa”. Consiste en que se eliminan puestos en un sector al mismo tiempo que se crean otros en un sector distinto, a veces dentro de una misma empresa. Por ejemplo, la compañía de telecomunicaciones AT&T, que en 1996 anunció una reducción de 40.000 empleados en tres años, ha contratado 10.000 personas desde entonces (The Wall Street Journal, 13-III-2000).

El último estudio de la American Management Association (que llega hasta junio de 1999) afirma que el 36% de las 2.000 empresas encuestadas crearon nuevos empleos al mismo tiempo que eliminaban otros. Según el estudio, “ahora hay más despidos, más contrataciones y más empresas que hacen las dos cosas al mismo tiempo”. El resultado es que casi todos los trabajadores despedidos han conseguido otro puesto, según las oficinas de empleo.

Hay varias explicaciones. Los despidos siguen sirviendo como escudo contra la impaciencia de los accionistas, ya que un anuncio de reducción de personal suele elevar las cotizaciones de la compañía (ver servicio 117/96). Pero al mismo tiempo hay que contratar personas para cubrir las áreas en crecimiento. La competitividad es tan acusada que las compañías deben actuar rápidamente cuando una línea de negocio no da para más o surgen fórmulas más rentables. Por ejemplo, los conocimientos de un operario de ascensores podrían tardar décadas en quedarse anticuados, pero hoy un informático se puede quedar desfasado en pocos años.

La movilidad laboral que se ha experimentado en los últimos diez años ha quitado hierro a los despidos, de modo que las empresas tienen menos reparos que antes. The Wall Street Journal cita otros casos. Adobe Systems, que fabrica programas de diseño informático, anunció el año pasado que iba a despedir a 300 personas en Estados Unidos y Escocia, pero en su sitio web ofrece 150 empleos en marketing y en I+D. En enero, Amazon anunció un recorte de 150 puestos y también publica en Internet decenas de ofertas para desarrollar software.

“Demasiado poco” paro

Este fenómeno es también consecuencia de la baja tasa de paro estadounidense. Tan buen dato preocupa, sin embargo, a la Reserva Federal, encargada de tener a raya la inflación. El motivo es que el número de gente disponible para cubrir empleos vacantes ha bajado tanto, que las empresas tendrán que aumentar los salarios para competir por los trabajadores, con lo que subirán los precios. La escasez de mano de obra perceptible en algunos sectores o regiones parece dar la razón a la Reserva.

Pero no todo el mundo está de acuerdo con ese análisis. La Reserva solo cuenta a los parados registrados (6 millones) y a los que en las encuestas dicen que, si bien no han buscado empleo últimamente, estarían dispuestos a trabajar si cambiaran las circunstancias (4 millones). Para el Departamento de Trabajo, hay 3 millones más: empleados con jornada parcial que querrían trabajar más horas.

Pero otros afirman que el contingente de trabajadores potenciales es mucho mayor, pues incluyen a los 36,3 millones de estadounidenses que están fuera del mercado laboral porque no se consideran disponibles para trabajar. Y, según los optimistas, se está consiguiendo poner a trabajar a personas de ese grupo sin provocar inflación. En muchos casos, como el empleo no es una de sus principales preocupaciones, las empresas les ofrecen incentivos distintos de un sueldo elevado: horarios flexibles, subvenciones para el transporte, ayudas para la matrícula escolar de los hijos, servicio de guardería, descuentos en las tiendas o viajes para toda la familia.

De este modo, como señala International Herald Tribune (27-III-2000), las empresas de Estados Unidos ya no contratan solo a quienes ya tenían un empleo o estaban inscritos como parados. Ahora están haciendo levas entre quienes nunca han buscado empleo, habían desistido de buscarlo o no lo necesitan. Así, han empezado a trabajar estudiantes, jubilados, amas de casa, militares retirados, discapacitados, mujeres que disfrutaban de subvenciones públicas e inmigrantes ilegales que no figuraban en las estadísticas de población activa. Además, personas con trabajo han conseguido un segundo empleo y los empleados a tiempo parcial están alargando sus jornadas con mucha más facilidad que hace unos años.

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