Janne Haaland Matlary, una noruega en la delegación de la Santa Sede conversa al catolicismo, ya antes de la conferencia había tenido un papel de primer plano en la prensa noruega explicando la visión de la Iglesia católica sobre la dignidad de la mujer.
Calibrar hasta qué punto el reparto de funciones entre hombres y mujeres está basado sobre todo en la biología o en la cultura ha sido un debate clásico en el movimiento feminista. Con este fin, se ha acuñado la distinción entre sexo y género. Pero las connotaciones de esta distinción van más allá de la lingüística. Hasta el punto que el término inglés gender se ha convertido en uno de los caballos de batalla de la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Pekín.