Sólo un 3% de las trabajadoras europeas piden el permiso parental

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Duración lectura: 2m. 22s.

El aumento del número de mujeres que trabajan fuera de casa ha llevado desde finales de los años 70 a que los países desarrollados regulen el permiso parental. Este permiso, que se suma al permiso por maternidad, puede ser concedido a las madres y a los padres para que se ocupen de un niño pequeño durante un periodo relativamente largo. Un informe sobre el empleo en la OCDE, publicado el pasado 20 de julio, advierte una tendencia general a aumentar la duración de estos permisos y, de forma algo menos extendida, el valor de los subsidios.

No son muchas las mujeres que se benefician de esta posibilidad. En 1992, la proporción de mujeres asalariadas de la Unión Europea que en un momento dado disfrutaban del permiso parental no superaba el 3%. Tampoco puede decirse que estas disposiciones hayan contribuido suficientemente a promover la igualdad de oportunidades laborales entre hombres y mujeres, pues pocos maridos recurren al permiso parental. Las circunstancias de inseguridad en el empleo propias de esta época retraen de pedir este permiso.

Los subsidios por permiso parental y de maternidad representan por lo general menos del 1% del PIB. En Europa occidental, los países que dedican un mayor porcentaje son Finlandia (1,39%) y Suecia (1,09%), países en los que el número de hijos por mujer es también bastante superior a la media europea: 2,1 en Suecia y 1,8 en Finlandia.

Además de mejorar la atención a los niños, el permiso parental puede reforzar la vinculación de las mujeres con el mercado de trabajo, siempre que el permiso no se prolongue demasiado. Pero, al ser voluntario, su efecto en el mercado de trabajo depende de su utilización por los padres y de la manera en que las empresas adapten su organización para reconocer esta posibilidad.

En el mismo informe se hace referencia a los empleados a tiempo parcial que desearían encontrar empleo a tiempo completo. El contraste de los datos de 1983 y los de 1993 revela que en casi todos los países -salvo Portugal, Dinamarca y España- ha aumentado sensiblemente la proporción de personas en esa situación. Sin embargo, los porcentajes resultan bastante bajos. En 1993, el porcentaje de mujeres que, respecto a la población activa femenina se encontraba en esa situación, era del 5,4% en 17 países de la OCDE. Entre los hombres, sumaba un 2%. El informe indica que los “trabajadores involuntarios a tiempo parcial” tienden con rapidez y de modo cíclico a regresar a los horarios habituales de plena jornada, por lo que la OCDE juzga que “probablemente no es útil tomar medidas particulares” al respecto. Pero también destaca que, entre los menores de 20 años, el porcentaje de este tipo de empleo es más corriente, lo que manifiesta la dificultad de encontrar el primer empleo.

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