La crisis y las dificultades familiares de estos primeros años del siglo XXI han supuesto un buen desafío para muchas de las feministas de los años 60 y 70. Algunas han comenzado ya a revisar sus mensajes.
Cuando se promueve una visión negativa de la maternidad, es difícil convencer a los empresarios de que las embarazadas no son un lastre para sus negocios.
Frente al ideal de autonomía del feminismo radical, Acholonu propone a hombres y a mujeres redescubrir la importancia del cuidado y los valores familiares.
El Foro de la Familia y la Fundación RedMadre presentan al Ministerio de Justicia sus propuestas para dar la mayor protección legal posible al no nacido y la máxima ayuda a las embarazadas.
La ideología que rodea el debate sobre el aborto oscurece frecuentemente los problemas reales de muchas mujeres, que buscan ayuda para poder tener a su hijo.
Gobierno y oposición polemizan sobre ayudas para pagar las guarderías, pero la mayoría de las madres británicas quieren pasar más tiempo con sus hijos.
Mientras la izquierda norteamericana califica de “guerra contra las mujeres” cualquier intento de limitar el aborto, muchas de ellas sienten que la banalización del sexo les ha dejado en inferioridad de condiciones.