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Los Linterna Verde son como los caballeros Jedi, poderosos policías siderales. Cada uno lleva un anillo que le da unos formidables poderes. La historia comienza con la aparición de Parallax, una extraña y poderosa criatura, encarnación del mal, que desafía y derrota a diversos Linterna Verde y amenaza con destruir el equilibrio del universo. Un Linterna Verde herido llega a la Tierra y, agonizante, encarga a su anillo que encuentre un sustituto. El elegido es Hal Jordan, piloto de pruebas frívolo y algo prepotente, que será el primer Linterna Verde humano.

Este enésimo traslado a la pantalla grande –y al 3D– de un superhéroe de cómic no añade nada nuevo u original. Cuenta la mitología que hay detrás de la linterna y la forja del héroe, que debe asumir sus limitaciones y aprovechar con responsabilidad el gran don que ha recibido.

Linterna Verde es sobre todo un grandioso espectáculo de luz y sonido, y en menor medida un relato dirigido más bien a los fans del cómic, únicos que captarán los detalles. El espectador no iniciado se verá desbordado por un alud de datos imposibles de retener, pensará que la historia de Hal es excesivamente simple, no se sentirá atraído por los personajes –con excepción de Hector Hammond (Peter Sarsgaard)– y concluirá que a toda la película le falta enjundia.

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