el-ano-que-dejamos-de-jugar

El año que dejamos de jugar

TÍTULO ORIGINAL Als Hitler das rosa Kaninchen stahl

PRODUCCIÓN Alemania - 2019

DURACIÓN 119 min.

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO13/11/2020

GÉNEROS

DIRECTORES

Existen muchas maneras de adentrarse en el drama que fue el nacimiento del nazismo y el comienzo de la II Guerra Mundial. El cine nos ha ofrecido emotivas historias, no tanto de la brutalidad de los crímenes y de la guerra en sí mismos, sino de sucesos paralelos, vistos con los ojos optimistas de los niños. Ahí está la obra maestra de Benigni La vida es bella y otros filmes –menores, pero muy interesantes–, adaptaciones de novelas, como La ladrona de libros, El niño con el pijama de rayas o la más reciente: Jojo Rabbit.

El año que dejamos de jugar, adaptación de la autobiografía infantil de la alemana Judith Kerr, Cuando Hitler robó el conejo rosa, bebe de todas ellas. Pero contando algo nuevo. 1933. Hitler está a punto de subir al poder democráticamente. Anna Kemper tiene nueve años y vive en Berlín con sus padres Arthur y Dorothea, y su hermano mayor adolescente, Max. Son judíos. Y, para complicar más las cosas, Arthur es periodista y columnista, muy crítico con el nazismo. En esa situación, Anna sigue con sus juegos de niños, aunque intuye que algo no va bien. De hecho, la prudencia lleva a la familia a exiliarse a Zúrich, antes de conocer el resultado de las elecciones.

Caroline Link ya mostró su sensibilidad para dirigir a los más pequeños y mostrar la perspectiva infantil con la oscarizada En un lugar de África o Este niño necesita aire fresco. Ahora, Link parece no contar nada. Pero nada más lejos de la realidad: es precisamente a través de esa cotidianidad de una familia exiliada, pero muy unida, como muestra el drama que supuso la llegada al poder del nazismo. Sin crudeza, pero con realidad. Y con un mensaje muy claro, puesto en boca del padre: “En la antigüedad, la esvástica era símbolo de fortuna; ahora, de estupidez”.

En esto ayuda mucho el trabajo realizado por Riva Krymalowski, que interpreta a Anna. Gracias a él, el espectador se mete fácilmente en el alma de quien crece a marchas forzadas. Además, el resto de los actores favorece que sea así.

Con todo, se puede achacar a la película que se hace un poco larga, quizás por el afán desmesurado de ser muy fiel a la novela original: son medios distintos, y también hay que tenerlo en cuenta a la hora de contar la historia.

Jaume Figa Vaello
@jaumefv

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Para aceptar las cookies pulse el botón de aceptación. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.