En un lugar de África

TÍTULO ORIGINAL Nirgendwo in Afrika

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Directora y guionista: Caroline Link. Intérpretes: Juliane Köhler, Merab Ninidze, Karoline Eckertz, Lea Kurka, Sidede Onyulo.141 min. Jóvenes-adultos.

Año 1938. La acomodada familia judía Redlich, de Frankfurt, huye de las amenazas nazis y se instala en Kenia. Allí el marido, Walter, abogado en Alemania, trabajará como granjero. Su esposa Jettel no acepta la nueva situación, mientras que la hija, Regina, de cinco años, queda pronto fascinada por la cultura africana. A través de sus ojos infantiles, la historia alcanza el sabor de lo auténtico: la belleza del paisaje keniano, la simpatía de los africanos -en particular de Owuor, el cariñoso cocinero masai-, las tormentosas relaciones de sus padres, las inquietantes cartas desde Alemania, un incendio, una plaga de langostas, una ceremonia ritual, el ingreso en un campo británico de prisioneros, al comenzar la guerra…

Este tercer largometraje de la alemana Caroline Link ha ganado el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. Beyond Silence, su primera película, ya fue candidata a ese Oscar en 1996. El guión de En algún lugar de África está basado en la novela autobiográfica de Stefanie Zweig que, a diferencia de Memorias de África -también recuerdos idealizados de una escritora del norte de Europa-, se centra en la familia protagonista, y no en los paisajes africanos. De hecho, Owuor es el único secundario que cobra protagonismo. La puesta en escena logra su objetivo de ilustrar los recuerdos de la niña, de modo el espectador ansía saber cómo van a salir adelante los Redlich, en su triple condición de extranjeros: como blancos entre negros, alemanes entre británicos y judíos entre cristianos.

Todo está narrado sin estridencia, como aquello que se ha vivido y se recuerda con simpatía, con un ritmo lento y placentero, tal vez africano, tal vez idealizado por el recuerdo, con un discreto pero continuo acompañamiento de tambores. Queda así una película diferente, hecha de humanidad, verdad y recuerdos que vale la pena compartir. Una escena de cama impide aconsejarla a todos los públicos.

Fernando Gil-Delgado

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