Los bosnios que no han querido hasta ahora alinearse con ninguno de los nacionalismos, ven ahora amenazado el sueño de un país multiétnico por la acción de los dirigentes musulmanes. Así ve la situación Rémy Ourdan, corresponsal de Le Monde (29-IX-94).
En los años de crecimiento económico sostenido, los Estados gastaron alegremente para ampliar los sistemas de protección social. Pero la recesión actual tiene el efecto de multiplicar las demandas de protección y de limitar los recursos, públicos y privados, para satisfacerlas. Estas presiones, agravadas por el envejecimiento de la población, obligan a los países de la OCDE a revisar sus políticas sociales. Edwin Bell, experto de la OCDE, explica este cambio que aparece reflejado en el reciente informe sobre Las nuevas orientaciones de la política social (1).
Entre 1989 y 1993, las inversiones directas en Europa del Este han ascendido a 20.000 millones de dólares, lo que apenas representa el 1% de los capitales invertidos en el mundo en ese periodo. Estas cifras, dadas en el Foro Universal de Crans-Montana (Suiza) por el ministro húngaro Bela Kadar, muestran que desde la caída del muro de Berlín no ha habido un cambio en la distribución de recursos en beneficio de los antiguos países comunistas. Los países más favorecidos por los capitales occidentales en estos cuatro años han sido Hungría (7.000 millones de dólares) y Rusia (6.800). A mucha distancia siguen la República Checa (2.000), Polonia (2.000), Rumania (800), Eslovaquia (400) y Bulgaria (200).