El choque de visiones entre Iglesias y Errejón sugiere que no es fácil aspirar a monopolizar la voluntad popular y, a la vez, casarla con los objetivos del partido.
En un momento de inflación populista, la tentación es despachar etiquetas sin dar razones. Iniciamos una serie de artículos sobre la quiebra de la confianza en las élites.
Ya no vale decir que el empresario no es un republicano auténtico: con la nominación ha recibido un cheque en blanco para ser la cara visible del partido.
Hildebrand tuvo que huir de Alemania por criticar abiertamente el nazismo, pero siguió defendiendo la dignidad de la persona y denunciando el antisemitismo en sus intervenciones por Europa.
En Alemania y Austria, los partidos populistas de derechas han arrebatado a la izquierda una de sus banderas clásicas: la defensa del Estado del bienestar, pero solo para “los nuestros”.
Tismăneanu explica que tanto la ideología nazi como la soviética destruyeron la diferencia entre el bien y el mal, y emplearon la mentira como medio de propaganda.
Conocido por su compromiso con la izquierda, Tariq Alí sostiene que la crisis es culpa de las políticas centristas y cree que solo el mensaje radical de los nuevos movimientos políticos como Podemos o Syriza puede transformar la situación.