En Alemania y Austria, los partidos populistas de derechas han arrebatado a la izquierda una de sus banderas clásicas: la defensa del Estado del bienestar, pero solo para “los nuestros”.
Tismăneanu explica que tanto la ideología nazi como la soviética destruyeron la diferencia entre el bien y el mal, y emplearon la mentira como medio de propaganda.
Conocido por su compromiso con la izquierda, Tariq Alí sostiene que la crisis es culpa de las políticas centristas y cree que solo el mensaje radical de los nuevos movimientos políticos como Podemos o Syriza puede transformar la situación.
Los socialistas más a la izquierda, como Bernie Sanders en EE.UU. o Pablo Iglesias en España, han elegido a Dinamarca como ejemplo a seguir. Pero sus propuestas casan mal con el pragmatismo nórdico.
El contraste entre los ideales y la realidad es lo que, a juicio de Gambescia, frustra la concepción liberal y obliga a adoptar una perspectiva más prudencial y realista.
Al igual que otros líderes políticos del momento, Corbyn se ha presentado como un rebelde contra el sistema. Pero tiene por delante el reto de aglutinar a las distintas facciones de la izquierda laborista.