Frente a las ideas de los “no kids”, una madre de tres hijos asegura que “ningún argumento teórico habría podido convencerme de renunciar a la maternidad”.
El gobierno danés autorizó décadas atrás la implantación de dispositivos anticonceptivos a miles de mujeres inuits; hoy, varias de ellas reclaman justicia.
Varias universidades católicas de EE.UU. cuentan con programas de apoyo a estudiantes embarazadas, para que no abandonen su formación ni, en casos extremos, recurran al aborto.
Ante el descenso de la natalidad, distintos países ensayan políticas para fomentarla, pero se muestra difícil actuar sobre los factores sociales y culturales que llevan a no tener hijos.
Hungría y Polonia implementan programas de apoyo a la familia que contribuyen a reducir notablemente la pobreza, si bien no dejan una huella clara en la natalidad.
El continente americano, que antes registraba una fecundidad superior a la europea, ha empezado una tendencia descendente hacia la zona por debajo del umbral de reemplazo.
Un recorrido por la historia de la planificación familiar natural permite hacerse una idea de la base científica y la riqueza antropológica de unos métodos accesibles a todos.