Cómo ha evolucionado la natalidad después del bajón por la pandemia

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Duración lectura: 7m. 51s.
Cómo ha evolucionado la natalidad después del bajón por la pandemia

(Actualizado el 22-04-2022)

Hace un año se comprobó que en 2020 la pandemia había causado un desplome general de la natalidad. Faltaba ver si después se volvería a la normalidad o el bajón dejaría huella duradera. Las cifras provisionales de 2021 muestran diversas situaciones según los países. Para unos, aquello fue un bache en una cuesta abajo; otros aún no han salido del bajón; y los hay que han resurgido con más vigor o ni siquiera pasaron el bache.

En la tabla figuran ejemplos de distintas situaciones, elegidos entre países que han publicado datos provisionales referidos al año pasado.


El gráfico (con menos países, para mayor claridad) facilita apreciar si en 2021 la natalidad se recuperó o quedó por debajo de la observada en 2019.

El caso más frecuente es que la natalidad viniera bajando antes de la pandemia, cayera bruscamente en 2020 y subiera en 2021, pero no tanto como para recuperar el nivel de 2019.

Los que no han remontado

Sin embargo, hay también países que no han remontado después de la caída. Entre ellos están Brasil, uno de los más afectados por la pandemia, y Colombia. De todas formas, ambos registraban antes una natalidad más alta que muchos, y siguen teniéndola por encima de 12 nacimientos por mil habitantes. También presentan aún una fecundidad superior a la media de los países desarrollados (Colombia: 1,77 hijos por mujer; Brasil: 1,56).

En cambio, la fecundidad de España, que ya estaba entre las más bajas del mundo, en 2020 descendió de 1,24 a 1,19, cerca del mínimo histórico de 1,13 (1998). Así, el bache de la natalidad fue aquí especialmente pronunciado, y al año siguiente hubo una nueva caída, aunque muy pequeña. El último dato (339.000 nacimientos) es el más bajo de la serie estadística. Así pues, la pandemia ha resultado hasta ahora en un 5,5% menos en el número anual de nacimientos con respecto a 2019. En 2020, el crecimiento natural negativo no fue compensado por la inmigración, de modo que la población española disminuyó, cosa que ya había sucedido en los años 2014 a 2016. Las nuevas cifras provisionales para 2021, recién publicadas [*], dan un aumento del 0,13%, gracias a un saldo migratorio positivo que contrarresta el decrecimiento natural. La población actual se estima, así, en 47,43 millones, todavía un poco menos que antes del covid-19.

En EE.UU., el saldo es del –5%. Ahora bien, el dato hay que tomarlo con cautela, pues allí la estadística se refiere a años censales (1 de julio a 30 de junio siguiente); por tanto, la caída de 2021 corresponde a los dos peores semestres para la natalidad: el segundo de 2020 y el primero de 2021. En fin, el descenso, unido al exceso de mortalidad por el covid-19 y al pequeño saldo migratorio (+250.000, la cuarta parte de lo normal hasta hace seis años), ha resultado en el menor aumento de población registrado en EE.UU.: 393.000 personas (+0,1%).

También Italia ha tenido en 2021 un mínimo histórico: por primera vez, los nacimientos fueron menos de 400.000. El país ha perdido 615.000 habitantes en los dos últimos años y se queda en 58,9 millones, el número más bajo desde 2008. A la vez, en 2020 y 2021 las defunciones han pasado de 700.000 anuales, nivel nunca visto desde la II Guerra Mundial. La pandemia ha hecho allí más estragos porque la población italiana es de las más envejecidas del mundo.

Los países nórdicos, menos Suecia, tuvieron en 2021 más nacimientos que antes de la pandemia

Para favorecer la natalidad, Italia ha mejorado las ayudas familiares fundiendo las que había para diferentes casos en una asignación única universal, que ha entrado en vigor el pasado marzo. Consiste en una entrega directa que asciende a 50 euros mensuales por cada uno de los dos primeros hijos, más 65 euros por el tercero y 165 euros por el cuarto.

Vuelta al descenso de antes

Los siguientes países de la tabla son ejemplos de aumento en 2021, pero que no llega a anular la caída del año anterior. Alemania es un caso incierto, porque las cifras provisionales de 2021 dan un arco que puede caer tanto un poco por debajo como –más probablemente– por encima del total de 2019.

En los otros, el remonte de 2021 no supone un cambio de tendencia con respecto a la época anterior a la pandemia: simplemente han vuelto a bajar más o menos al ritmo que llevaban. Por ejemplo, en Inglaterra y Gales (las otras partes del Reino Unido tienen estadísticas oficiales separadas), la fecundidad venía bajando desde 2013, y los nacimientos anuales, desde 2016. El año 2020 se dio el mínimo histórico de fecundidad: 1,58 hijos por mujer; la tasa estimada para 2021 es más alta (1,61), pero aún inferior a la de 2019 (1,65).

“Baby boom” nórdico

Los casos peculiares son los países escandinavos (menos Suecia): han salido del bache más fuertes que antes, y hasta dos –Finlandia e Islandia– ni siquiera lo pasaron. Han subido, incluso drásticamente; aunque ha de tenerse en cuenta que sus fuertes incrementos porcentuales se explican en parte porque sus números absolutos son más pequeños, especialmente en Islandia, cuyo casi +8% de 2021 equivale a 358 nacimientos más.

Pero se mantiene el hecho de que han tenido aumento de la natalidad en la pandemia, contra la tónica general. ¿Por qué? Esto puede deberse, entre otras circunstancias específicas, a sus políticas familiares. De ellas depende en parte que los confinamientos y el teletrabajo hayan supuesto, en vez de una dificultad adicional para tener hijos, una oportunidad.

Hay indicios en favor de esta posible explicación. En EE.UU., donde la protección social es más débil que en Europa, el mayor descenso de fecundidad durante la pandemia se dio entre las mujeres de 30-34 años, que son la mayoría de las que tienen hijos en edad escolar o más pequeños. Cuando cerraron los colegios, muchas tuvieron que dejar el empleo para cuidar de ellos en casa y para ayudarles con las clases y tareas escolares a distancia. Es razonable suponer que la pérdida de ingresos y la incertidumbre sobre el futuro laboral las disuadiera de tener más hijos. En cambio, en EE.UU. subió la natalidad entre las más jóvenes (20-24 años), quizá porque estas, en esos mismos momentos de crisis, no veían buenas perspectivas de iniciar la carrera laboral y aprovecharon el impasse para adelantar la maternidad.

En Europa ocurrió más bien lo contrario. Donde hubo descenso de natalidad –como muestran los datos de Francia, Inglaterra y Gales, e Italia–, el más acusado se dio en las menores de 25 años, y el menor, en las mayores de 30. Y donde hubo aumento general, también fue máximo entre las mujeres en la treintena, mientras que en las más jóvenes no lo hubo.

Parece claro que si hay permisos de maternidad y paternidad amplios y bien remunerados, es más bajo el coste de oportunidad que implica tener un hijo. Y en los países nórdicos los permisos son de los más generosos del mundo. Duran como mínimo 11 meses y están retribuidos con la mayor parte del salario original, hasta casi el 100% en Noruega.

Un reportaje de Elizabeth Anne Brown en la revista National Geographic sugiere que esa es la explicación principal del baby boom escandinavo a raíz de la pandemia. En plena crisis del covid-19, las parejas de esos países tenían menos posibilidades laborales que perder, y a cambio, el permiso y las ayudas por maternidad y paternidad eran más seguras. En esas condiciones, la calamidad general puede ser una buena ocasión para que la familia aumente.

Es una hipótesis plausible, pero aún no hay estudios que permitan corroborarla. Entre otras cosas, habrá que explicar los contraejemplos de países, como España, con permisos semejantes, pero que no han experimentado un aumento de natalidad.

La India, por debajo del umbral de reemplazo

Pero quizá la gran noticia demográfica de 2021 fue que la India registró por primera vez una tasa de fecundidad por debajo del umbral de reemplazo (2,1 hijos por mujer). Habrá influido la pandemia, pero la tasa ya venía descendiendo desde mucho antes. La inflexión no tendrá efectos a corto plazo. La tasa actual, de 2,0, aunque siga bajando, no llevará a un descenso de la población (1.375 millones actualmente) y ni siquiera a un crecimiento natural negativo hasta dentro de varios decenios, probablemente. Las generaciones de mujeres en edad fértil son muy numerosas, por lo que seguirá habiendo más nacimientos que defunciones. Pero la población, que ahora tiene una edad media de 28 años, irá envejeciendo.

Con la incorporación de la India, aproximadamente dos tercios de la población mundial viven en países con fecundidad inferior a 2,1. El otro tercio está casi todo en el África subsahariana.

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[*] Los datos relativos a 2021 se han actualizado con arreglo al Avance del Padrón Continuo a 1-01-2022, publicado por el Instituto Nacional de Estadística el 21-04-2022. La primera versión de este artículo decía que la población española bajó en 2021.

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