Con la idea de que para educar a un alumno primero hay que atender sus problemas más acuciantes, algunas escuelas en EE.UU. han apostado por un modelo de “servicio global” a las familias.
Partiendo del magisterio del papa Francisco, Carlos Esteban Garcés, autor del libro “La clase de religión en salida”, explica lo que esta asignatura puede aportar a la “nueva educación”.
Un informe de la OCDE, que cruza datos académicos y distintas características de los profesores y las escuelas, ofrece pistas valiosas para mejorar la enseñanza.
La pandemia ha frenado el acceso a estudios superiores y ha multiplicado los abandonos, pero a la vez ha sido la oportunidad de ampliar el acceso a internet y la educación a distancia.
Cuando se pregunta a los implicados –padres, alumnos, profesores–, la mayoría subraya que la asignatura también inculca responsabilidad cívica y social.
El sector sostiene que el proyecto penaliza la iniciativa social, consolida la desigualdad educativa y merma la capacidad de elección de todas las familias.
Varias iniciativas recomiendan ofrecer clases particulares o en pequeños grupos para los alumnos que se hayan quedado más atrás durante el parón educativo.