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Equidad educativa
Los datos demuestran que ni la diferencia entre las notas de Bachillerato y la EBAU es exagerada, ni el “hinchado” del expediente es exclusivo de un tipo de escuelas.
Según un estudio reciente, la concentración de alumnos con pocos recursos en un mismo centro no influye por sí misma en los resultados académicos.
La escuela puede compensar las desventajas de partida de los alumnos pobres, pero solo con buenos profesores y con el esfuerzo de los alumnos.
El valor de un método pedagógico se prueba por su eficacia en los alumnos culturalmente más desfavorecidos, no en los más favorecidos.
A la vista de los resultados en pruebas estandarizadas tipo PISA, la brecha de repetición entre sexos debería ser menor.
Distintos informes confirman las peores expectativas sobre el efecto del parón educativo, y plantean medidas paliativas.
La deficiente respuesta durante la pandemia, la infiltración de la cultura “woke” en las aulas y el estancamiento educativo están haciendo reaccionar a muchos padres en EE.UU.
Los estudios y experimentos llevados a cabo hasta ahora no son concluyentes, aunque apuntan en qué condiciones la medida puede ser más efectiva.
Un informe muestra el éxito de una política local para evitar la segregación socioeconómica en las aulas: “recolocar” alumnos, pero sin anular los derechos de los padres.
En algunos países, los estudiantes de familias extranjeras consiguen sobreponerse a sus desventajas y destacar. En otros, no.
Un estudio propone ocho medidas para reducir la concentración de alumnos desaventajados limitando lo menos posible la libertad de elección de los padres.
Un reciente informe del Ministerio de Educación revela que en este ámbito son los hombres quienes se han quedado atrás.
Con la idea de que para educar a un alumno primero hay que atender sus problemas más acuciantes, algunas escuelas en EE.UU. han apostado por un modelo de “servicio global” a las familias.
Unos investigadores proponen convertir este recurso, planteado para paliar el efecto del confinamiento, en parte del horario escolar.
Para corregir las desigualdades de aprendizaje entre los niños hay que invertir no solo en las escuelas, sino también en políticas familiares.
El análisis de las pruebas PISA muestra que las desventajas sociales de partida influyen menos que el historial escolar.
Si saben el idioma, la principal desventaja de los alumnos de origen extranjero es el inferior nivel socioeconómico.
La pobreza tiene una tendencia acumulativa. Un mal barrio suele comportar un mal colegio, y este, un mal trabajo. Pero el círculo vicioso se puede romper.
A pesar del discurso multiculturalista oficial, las aulas y el mercado laboral franceses reproducen una segregación étnica que perjudica especialmente a los chicos.

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