El rigor profesional sale malparado cuando un periódico como “El País” desinforma en titulares sobre la actitud de los médicos españoles ante la eutanasia.
Michael Cook escribe en MercatorNet sobre la figura de Maryannick Pavageau, una mujer afectada por el síndrome locked-in, premiada por su lucha en favor de los discapacitados.
En la eutanasia muchas veces se aduce los sufrimientos del paciente terminal cuando, en el fondo inconfesable, se trata de evitar el sufrimiento que causan a los vivos.
A veces se presenta como sedación paliativa una aplicación de fármacos realizada solo con el fin de acelerar la muerte. En un artículo publicado en la web de El País, Javier Rocafort, de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, explica qué criterios éticos hay que tener en cuenta para que la sedación paliativa sea una buena práctica médica.
En Holanda, país pionero en la legalización de la eutanasia, ahora se plantea despenalizar el suicidio asistido para los mayores de 70 años, “cansados de vivir”.
La confesión, hecha por un periodista de la BBC, de haber matado a una persona enferma por compasión, parece un intento artificial de provocar debate sobre la despenalización de la eutanasia.
Margaret Sommerville, directora del Centre for Medicine, Ethics and Law de McGill University, escribe sobre los modos de evitar que los pacientes terminales sufran por la pérdida de control sobre lo que les ocurre.
El gobierno quiere limitarla a enfermos a los que quede poco tiempo de vida y que no padezcan depresión u otro trastorno psíquico que les incline a desear la muerte.
En la web de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) se encuentra una Guía Médica uno de cuyos apartados se refiere al recurso a la sedación.
El debate sobre la eutanasia suele girar en torno a casos límite. Pero la ley se hace para la generalidad, y por eso es necesario atender a los resultados de los pocos países que la han legalizado. Así lo hizo el Dr. Herbert Hendin, al estudiar sobre el terreno la experiencia de Holanda.