Una encuesta realizada en Québec sobre un proyecto de eutanasia muestra que el apoyo desciende notablemente cuando se informa sobre las posibles consecuencias prácticas.
El proyecto aprobado en comisión por el Senado belga permite dar muerte a los niños que la pidan en caso de enfermedad terminal y con consentimiento de los padres.
La pérdida de autonomía en la vejez o la enfermedad se ve a veces como un menoscabo de la dignidad. Pero la dependencia y el cuidado son dos realidades recíprocas que enriquecen nuestro legado personal y social.
Los motivos que alentaron la eutanasia en el nazismo se parecen a los que están detrás de leyes actuales para poner fin a la vida de algunos enfermos graves.
Aumentan las muertes por suicidio asistido, y también las dudas sobre que el sistema esté haciendo todo lo posible por resolver los verdaderos problemas de estos pacientes.
Vermont se convierte en el cuarto estado en legalizarlo, después de un debate centrado en las garantías para que no se deslice a la eutanasia involuntaria.
Ante el envejecimiento creciente de la población, hay que establecer pautas asistenciales que permitan a los mayores sentirse cuidados, sin percibirse como una carga.