Población
Las autoridades chinas anuncian nuevas medidas destinadas a revertir el declive poblacional, pero los jóvenes ni se fían… ni son suficientes.
Hay estrategias eficaces para frenar la despoblación rural, pero en conjunto, el mundo seguirá haciéndose más urbano.
El sobrecalentamiento de los espacios urbanos está poniendo en cuestión el modelo de ciudad intensiva, con alta densidad de edificios.
El régimen comunista chino pretende corregir los desastrosos resultados de la política de control de la natalidad.
Pese a la pandemia, el saldo migratorio volvió a ser positivo, y la proporción de hijos nacidos de madre extranjera subió un poco.
Una iniciativa busca brindar a familias en situación de precariedad una vivienda digna en pueblos de la España rural, que también se benefician con la llegada de aquellas.
La insuficiente natalidad puede frenar el crecimiento económico chino, si no se cambian las reglas del control de población.
La Comisión Europea se propone escuchar a los ciudadanos y formular propuestas para remediar el declive poblacional y la consecuente desafección por el sistema.
La Santa Sede no asistió a la reunión porque los organizadores decidieron poner el mayor énfasis de los debates en el aborto, y no en las metas de desarrollo fijadas en El Cairo en 1994.
Puntos débiles del manifiesto de científicos que llama a reducir la población mundial para evitar desastres por el cambio climático.
Más que una ideología, la “gran sustitución” de la población blanca es un fenómeno demográfico, de proporciones no tan grandes como parece.
Ni siquiera en Francia, el país con fecundidad más alta, la mayor aportación de las mujeres inmigrantes basta para asegurar el reemplazo de generaciones.
Mientras en Occidente, uno de cada tres o cuatro mayores vive solo, en los países en desarrollo, la familia extensa acoge a la mayoría.
En España hay más muertes que nacimientos, la maternidad se retrasa y uno de cada cinco embarazos termina en aborto. Sin embargo, las parejas querrían tener más hijos.
Tras un prolongado declive demográfico, la Europa centro-oriental empieza a experimentar un remonte de la fecundidad y a atraer inmigrantes, mientras los países occidentales pierden vigor.
La reforma de las pensiones, exigida por los graves problemas demográficos, concita el mayor movimiento de oposición a que ha tenido que enfrentarse Putin.
Ante la perspectiva de una pérdida de población por la baja natalidad, el país asiático, tan étnicamente homogéneo, comienza a ver a los inmigrantes como parte de la solución.
En los años 60, las previsiones catastrofistas sobre el exceso de población crecían de un modo incontrolado. Cincuenta años después, la población mundial ha seguido creciendo y está mucho mejor que entonces.
El problema ya no es la “explosión demográfica”, sino el déficit de nacimientos en distintas regiones del mundo.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Para aceptar las cookies pulse el botón de aceptación. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.