La visita del Papa a la tumba de su amigo el profesor Jérôme Lejeune ha servido para comprobar una vez más dónde están hoy los gérmenes de la intolerancia. En la Francia de los derechos humanos parece que debería respetarse el derecho de una persona a rezar en la tumba de un amigo sin necesidad de pedir permiso a nadie. Y así lo han comprendido casi todos. Pero un sector minoritario de los profesionales de la tolerancia han visto ahí una "provocación", un "gesto inamistoso" o, incluso, una incitación a "acciones violentas" por parte de los que "no respetan" la ley del aborto.
El artículo 16 a) de la Constitución alemana, introducido en 1994, permite que personas que solicitan asilo y que vienen de terceros países considerados seguros puedan ser inmediatamente deportadas a su país de origen, sin posibilidad de recurrir. Entre ellos están países ex comunistas como Polonia, República Checa, Eslovaquia o Hungría, calificados como "libres de persecución".