Los escándalos de Enron y otras compañías en EE.UU. han mostrado que olvidarse de la ética puede convertirse también en un mal negocio. Por eso ganan atractivo los fondos de inversión que aseguran tener en cuenta los criterios éticos y sociales de las empresas en que invierten. Erika Kinets describe esta tendencia en International Herald Tribune (22 septiembre 2002).
Con motivo de la canonización de Josemaría Escrivá, el comité organizador ha promovido el “Proyecto Harambee 2002”, un fondo de solidaridad destinado a financiar proyectos educativos en África subsahariana.