Al final del siglo XIX, Orlando, duque de Oxford y héroe de las guerras coloniales, ha dejado las armas y se ha vuelto pacifista. El estallido de la Primera Guerra Mundial le obliga a volver a la acción, pero en segundo plano, recogiendo información útil. Las causas de la guerra son un disparate: habría una mano negra tejiendo intrigas contra el Imperio. Mientras tanto, su joven hijo Conrad desea alistarse e ir al frente.
Ambientación de época, palacios, grandes salones, viajes por tierra, mar y aire. The King’s Man recuerda a El prisionero de Zenda, por su incesante acción, su héroe carismático, sus espectaculares peleas y su tono desenfadado. Es un logrado cine de evasión, pero a diferencia del modelo citado, hay más cinismo en el tono; la violencia es cruel (sin llegar a los niveles de las anteriores entregas), y el metraje se alarga demasiado.
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El reparto es excelente, encabezado por un brillantísimo Ralph Fiennes, que lo expresa todo con una mirada.