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La sexta película de la saga Harry Potter llega de la mano del realizador británico David Yates, que ya dirigió la anterior y está rodando las dos partes en las que se dividirá la última entrega, Harry Potter y las reliquias de la muerte (ver reseña del libro), con estrenos previstos en 2010 y 2011. El norteamericano Steve Kloves vuelve a ser guionista, después de ausentarse en la anterior película, Harry Potter y la orden del Fénix.

La pugna entre Potter y Voldemort prosigue, siendo la búsqueda de unos objetos malignos (los horrocruxes) el hilo argumental de un episodio rodado con solvencia y un generoso presupuesto de 200 millones de dólares, que se sigue con interés, incluso si no se es buen conocedor de las novelas.

Ciertamente se trata de una de las entregas con menos acción -y menos escenas espectaculares-, que cede terreno a muchos diálogos y un puñado personajes que se acercan al trío formado por Harry, Hermione y Ron. Si bien es cierto que el retrato de estallido hormonal adolescente que tiene lugar en Hogwarts es grotesco y no encaja bien en el conjunto, hay que reconocer que la historia gana en cuanto a la relación entre los tres protagonistas. El montaje es bueno, de forma que se hacen muy llevaderos los 150 minutos de metraje. Los aficionados a la saga no se sentirán defraudados y quedarán con ganas de enfrentarse al dramático e intrincado desenlace, que considero muy satisfactorio aunque ciertamente estirado.

Rowling me parece una escritora muy hábil, y esta película (pienso también en la novela), que es la menos lucida en cuanto a efectos especiales, lo deja bien claro. Sus diálogos y descripciones, su manejo de las tramas y de la tensión dramática dan la medida del talento de Rowling y de su perfecto entronque con la fantasía de aventuras precedente, como muy bien ha estudiado el profesor Sánchez-Escalonilla en su último libro. Es llamativa en este sentido, la clara opción por engrandecer el personaje de Hermione Granger (muy bien interpretada, por cierto, por una Emma Watson a la que auguro un buen futuro como actriz), un personaje excelentemente construido y desarrollado.

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