Bienvenidos a Belleville

TÍTULO ORIGINAL Les triplettes de Belleville

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Director y guionista: Sylvain Chomet. Dibujos animados. Música: Benoît Charest. 87 min. Jóvenes.

En 1997, el dibujante de comics Sylvain Chomet llamó la atención de críticos y productores con su corto de 26 minutos La vielle dame et les pigeons (La anciana y las palomas). Ahora presenta Bienvenidos a Belleville, un largometraje original y de gran belleza.

Champion es un tímido niño francés que vive con su abuela, la Sra. Souza, y su perro Bruno. Lo único que apasiona a Champion es la bicicleta. De hecho, tras años de duro entrenamiento, compite en el Tour de Francia. Durante la carrera, él y otros dos ciclistas son secuestrados. Su abuela y Bruno les siguen el rastro, que lleva, a través del océano, hasta la ciudad de Belleville, dominada por la mafia. Allí se harán amigos de las octogenarias Trillizas de Belleville, famosas cantantes desde los años 20.

Esta trama de intriga sostiene unas historias de más hondo calado: la del amor de una abuela por su nieto; la de la industrialización que destruye la campiña; el canto nostálgico de la belleza de la Belle Époque en sus modas, diseños, diversiones, música; la sátira de estereotipos norteamericanos y franceses… Sylvain Chomet juega con el tiempo que corre a diferentes velocidades según los actores en escena; y juega también con el espacio: Belleville parodia Estados Unidos, con una gruesa estatua de la libertad en el puerto y los carteles de Hollyfood al otro extremo. Sin embargo, los temibles gangsters tienen el aire de la mafia marsellesa.

La película es muda y sin subtítulos, al estilo de Jacques Tati, a quien hace diversos homenajes. Una ajustada banda sonora y un extraordinario sentido de lo visual hacen el resto. En cuanto al estilo, Sylvain Chomet apuesta por la expresividad, utiliza una paleta de colores ocres y un diseño de personajes que tiene su inspiración en las caricaturas políticas de los diarios. El resultado es un poema visual y sonoro lleno de humor y fantasía, que sirve para recordar que la animación no es un género exclusivamente infantil.

Fernando Gil-Delgado

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