La prensa mundial recoge declaraciones tanto críticas como favorables acerca de las repercusiones de la conversión al catolicismo del periodista Magdi Allam, procedente del islam, que fue bautizado por Benedicto XVI en la Vigilia de Pascua.
Próximamente se abrirán otros cuatro templos cristianos en Qatar. Esta apertura a la libertad religiosa en este emirato de tradición wahabita contrasta con las crecientes restricciones al culto cristiano en Argelia.
El famoso sociólogo Peter Berger sostiene que las predicciones sobre el ocaso de las religiones no se han confirmado históricamente y que el fundamentalismo -no solo religioso, también el laicista- es incompatible con los sistemas democráticos.
Porque tres ministros católicos del gobierno británico se oponen al proyecto de ley de fecundación artificial, se plantea la cuestión de si pueden mezclar la política con sus creencias religiosas. Pero ¿dónde está la religión en ese asunto?
En el Oriente Próximo y en países musulmanes de otras regiones, el radicalismo islamista atrae a los jóvenes, entre los que se está dando a la vez un renacimiento del fervor religioso. No así en Irak, donde la juventud se resiente de la violencia y las limitaciones a la libertad infligidas en nombre del islam.
En un momento de crisis en las relaciones entre la Iglesia católica y el gobierno español, los acuerdos entre España y la Santa Sede se presentan como una situación de privilegio incompatible con la laicidad del Estado. Preguntamos sobre estas cuestiones a Jorge Otaduy, profesor de Derecho Eclesiástico en la Universidad de Navarra.
A menudo se dice que la Iglesia católica ha perdido mucho peso en una sociedad española cada vez más secularizada. Encuestas y estadísticas indican que sigue teniendo una presencia no desdeñable.
La visita de Bertone a Cuba -cuyo motivo no era otro que recordar la visita de Juan Pablo II a la isla hace diez años- adquiere una relevancia especial y ha tenido abundante eco en la prensa internacional.
Algunos ven en los pronunciamientos de la Iglesia un intento de imponer la moral católica a la sociedad. Es más frecuente que el Estado quiera imponer sus criterios morales a la Iglesia.
La reacción del gobierno socialista español ante el documento de la Conferencia Episcopal con motivo de las elecciones no ha sido discutir su contenido, sino negar la legitimidad de los obispos para intervenir en el debate público.
Borghesi divide su libro en dos partes. En la primera examina la complejidad de la cultura actual a través del proceso de secularización... En la segunda se ocupa del pensamiento de Guardini en cuanto distinto de la neoescolástica, de Malebranche, de Blondel…
Este ensayo general sobre la fe llega con el fin de combatir aquel relativismo que denunciara Benedicto XVI en la misa con que dio comienzo al cónclave en que fue elegido.