Andrés Ollero
Durante su viaje a Alemania, Benedicto XVI dio una doble lección para debatir sobre lo que es justo. Su discurso en el Bundestag ha acaparado la máxima atención, pero cobra aún más significado si se lee en paralelo con el dedicado a los representantes de las comunidades musulmanas.
La alusión a la realidad social como fuente ética de exigencias jurídicas es a veces un modo fácil de ahorrar la necesaria fundamentación a una propuesta aún minoritaria.
Toda sociedad necesita establecer un mínimo ético, deslindando la frontera entre moral y derecho. El problema surge a la hora de obtener los criterios para resolver si un determinado problema, por su relevancia pública, debe ser regulado por el derecho. Andrés Ollero aborda este problema en una conferencia pronunciada en un reciente simposio sobre la objeción de conciencia.

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