Un canto religioso en la fiesta de la dinastía belga llenó de indignación a algunos políticos del país, incluidos dos ministros. La periodista Mia Doornaert comenta esa y otras reacciones contra la presencia de signos cristianos en la vida pública (De Standaard, Bruselas, 22 diciembre 2000).
Un reportaje de The Economist (23 diciembre 2000) destaca que la Iglesia ortodoxa rusa no acaba de encontrar su camino para evangelizar la sociedad postcomunista.
Las comunidades católicas del Tíbet y las regiones chinas limítrofes mantienen su fe pese a estar aisladas, como muestra un reportaje de John Pomfret en The Washington Post (4 diciembre 2000).
Víctor Sanz, profesor de filosofía de la religión en la Universidad de Navarra, escribe en un ensayo publicado en la revista Nuestro Tiempo (septiembre 2000):