La Santa Sede da normas para las celebraciones en las que se piden curaciones

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La Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación, publicada el 23 de noviembre por la Congregación para la Doctrina de la Fe, reconoce la licitud de las celebraciones en que se piden curaciones milagrosas y da una guía para realizarlas rectamente. El texto se refiere a las prácticas que acostumbran realizar los miembros del movimiento Renovación Carismática Católica.

Para explicar mejor las disposiciones (un decálogo de normas) sobre la materia, la Congregación introduce al principio de la Instrucción una nota doctrinal sobre la gracia de la curación y las oraciones para obtenerla. Allí señala que “el carisma de la curación no puede ser atribuido a una determinada clase de fieles y por tanto sería arbitrario atribuir un carisma de curación a una cierta categoría de participantes, por ejemplo, los dirigentes del grupo”. Ese carisma es otorgado por el Espíritu Santo a quien quiere y cuando quiere. Por otra parte, se recuerda que “ni siquiera las oraciones más intensas obtienen la curación de todas las enfermedades”, pues el dolor sigue teniendo valor para la salvación, en virtud del misterio de la Cruz.

En el capítulo disciplinar, la Congregación establece que “cuando las oraciones de curación se realizan en una iglesia o en otro lugar sagrado, es conveniente que sean guiadas por un sacerdote o un diácono”. El texto distingue entre las oraciones de curación litúrgicas y las que no lo son, y pide que “las primeras sean celebradas de acuerdo con el rito prescrito y con las vestiduras sagradas indicadas”. Para organizar actos litúrgicos de esa clase se requiere permiso explícito del obispo diocesano.

En cuanto a las oraciones no litúrgicas, el documento insta a que en estos encuentros “no se llegue, sobre todo por parte de quienes los guían, a formas semejantes al histerismo, a la artificiosidad, a la teatralidad o al sensacionalismo”. Para evitar tales cosas, añade, “el uso de los instrumentos de comunicación social, en particular la televisión, mientras se desarrollan las oraciones de curación, litúrgicas o no litúrgicas, queda sometido a la vigilancia del obispo diocesano”. El texto vaticano, tras prohibir expresamente la introducción de cualquier tipo de oración de curación en la Eucaristía, los Sacramentos y la Liturgia de las Horas, invita a superar todo sensacionalismo y pide a los fieles “un clima de serena devoción en la asamblea y usar la prudencia necesaria si se produce alguna curación entre los presentes”. La serenidad se manifestará en recoger los testimonios y someter el hecho a la autoridad eclesiástica.

Oreste Pesare, director del International Catholic Charismatical Renewal Service, la oficina con sede en Roma que sirve de nexo informativo para las comunidades carismáticas de todo el mundo, ha declarado a la agencia Ansa que “lo importante es que los laicos comprendan que la Iglesia no quiere sofocar los movimientos, sino que crezcan y se hagan más adultos”. Pesare ha precisado que las comunidades carismáticas habían sido informadas sobre la publicación del documento, y lo esperaban desde hacía tiempo.

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