Gregg resalta la influencia del utilitarismo en ese emotivismo moral que triunfa en nuestras sociedades posmodernas. Sin embargo, sale al paso de un utilitarismo que, a base de predicar la eficacia, cae en el relativismo y llega a creer que no existen el bien y el mal si se actúa libremente.
Se da hoy cierta propensión a clasificar a las personas e incluso a las naciones por su religión o su cultura particular. Amartya Sen muestra la tosquedad intelectual, las faltas de lógica en los juicios globales, el error de aglutinar a las personas sólo por su religión o por su etnia, dejando de lado todas las demás identidades.
En los modelos educativos occidentales, y también en la sociedad, especialmente a partir de mayo del 68, se ha impuesto una concepción utópica y romántica que ha idealizado las posibilidades de los alumnos y ha minusvalorado los conflictos educativos. El autor reivindica las ventajas pedagógicas de una educación basada en la seguridad, la claridad, la autoridad y la disciplina.
Pearce presenta la extraordinaria floración de hombres y mujeres de letras, o artistas, que a lo largo del siglo XX en Inglaterra se hicieron propagadores de la fe.