Identidad y violencia. La ilusión del destino

Katz. Buenos Aires (2007). 266 págs. 16,50 . Traducción: Servanda María de Hagen y Verónica Inés Weinstabl.

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Se da hoy cierta propensión a clasificar a las personas e incluso a las naciones por su religión o su cultura particular. Enseguida pensamos en los conflictos que generan esos sentimientos identitarios, las dificultades de relacionarse culturas distintas. Pero estamos haciendo afirmaciones apresuradas. Este ensayo de Amartya Sen, premio Nobel de economía de 1998, esclarece los deficientes modos de entender la identidad social y su relación con diversos modos de violencia.

En el comienzo del ensayo se nos muestra la pluralidad irreductible de identidades o colectividades a las que cada uno de nosotros pertenece simultáneamente. Una misma persona puede ser, sin contradicción, ciudadano estadounidense de origen caribeño con antepasados africanos, liberal, cristiano, vegetariano, ecologista activo, músico de jazz, etc. Es decir, es inevitable tener plurales identidades, y ninguna de ellas puede cultivarse como la única, inevitable o principal categoría singular, que pudiera exigir incluso un enfrentamiento sectario.

Esta es una de las tesis que aporta Amartya Sen. Fiel a su pensamiento liberal, insiste en que cada uno ha de decidir razonada y libremente acerca de la importancia relativa de sus diferentes asociaciones y filiaciones.

Categorizar a la población mundial conforme a su religión o a su cultura es, por tanto, una falacia o una torpeza intelectual, señala el Nobel y profesor de Harvard. Es más, podemos interactuar entre nosotros de muchas maneras diferentes, no sólo conforme a un término identitario predominante y excluyente.

Después de los capítulos iniciales en los que el autor explica los problemas inherentes a la identidad, sobre todo individual, establece las variadas relaciones de la identidad con la idea actual de civilización -especialmente con la teoría del choque de civilizaciones de Huntington-, con la idea de cultura y con la globalización.

El lector no especializado en la materia conoce muchas de las situaciones a las que alude Sen, el cual aporta, además, citas de autores de diversas procedencias, algunos indios. Intercala con acierto situaciones históricas, para establecer analogías con la realidad política actual. El libro resulta así poliédrico en su perspectiva y muy enriquecedor. Conflictos actuales, como la violencia antiglobalización, o el fundamentalismo islámico, se analizan con claridad y Amartya Sen pone en evidencia los prejuicios culturales y las visiones estereotipadas que esconden muchos análisis políticos.

Por ejemplo, cuando examina la globalización nos muestra que los violentos opositores de la globalización económica no tienen ningún problema con la globalización de las ideas, incluidas ciencia y literatura. Y, mientras analiza las relaciones de la identidad con la globalización, da una perspectiva histórica interesante al recordar que Europa, hace unos cientos de años, no se resistió a la globalización en lo económico, cultural y científico que venía de la China, de la India y de Irán.

Amartya Sen muestra la tosquedad intelectual, las faltas de lógica en los juicios globales, el error de aglutinar a las personas sólo por su religión o por su etnia, dejando de lado todas las demás identidades. La aplicación de esta falacia se aprecia en otros conceptos sociológicos ya mencionados: la cultura, la globalización, las luchas tribales, la violencia fundamentalista islámica, por ejemplo.

Sen centra su ensayo geográficamente en los problemas de Europa, Asia y África. Atiende especialmente al propio país, la India, y al Reino Unido, que conoce también como alumno y profesor de sus universidades.

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