Basada en la historia real del activista escocés John Davidson, este biopic sentimental ofrece un eficaz discurso de concienciación sobre el síndrome de Tourette.
La saga concluye con una buena película, claramente mejor que la anterior, en que los recursos técnicos y estéticos ya no sorprenden, pero la historia está contada con gran fuerza.
Ganadora en el festival de San Sebastián, esta discreta película de Peter Mullan es un drama inverosímil con una episódica fobia al catolicismo llamativa por su virulencia.