Dos actrices y la asistente de la más veterana forman un eléctrico triángulo de egos, en una relación de amor y odio, de admiración y envidia, que mantiene la atención del espectador hasta el final.
La adaptación de la novela de Irène Némirovsky queda inevitablemente por debajo del original, pero es una película valiosa, que conserva la mirada profunda de la autora hacia el ser humano.