20150826el-apostol_p3

El apóstol

TÍTULO ORIGINAL L'Apôtre

PRODUCCIÓN Francia - 2015

DURACIÓN 117 min.

PÚBLICOJóvenes

ESTRENO07/08/2015

GÉNEROS

DIRECTORES

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 64/15

Hay películas que pasan fugazmente por la cartelera, como esta película francesa pequeña, rodada con pocos medios, de temática religiosa y que se estrena al mismo tiempo que Misión imposible 5.

A pesar de una primera escena de una seca violencia brutal –o quizás precisamente por eso– la película me atrapa desde el principio. El Apóstol cuenta la historia de una familia musulmana practicante en Francia. Akim es un apuesto joven que se está formando para ser imán en una mezquita que dirige su tío, pero dos encuentros fortuitos –uno con el mal, otro con el bien– le hacen replantearse sus creencias. La película mezcla, por una parte, un suceso real –la conversión de un imán musulmán africano al cristianismo– con la propia historia de la directora de la cinta, Cheyenne Carron: argelina adoptada por una familia francesa y recientemente bautizada en la Iglesia católica.

La cinta tuvo una polémica recepción en Francia y la directora ha insistido en que la única responsable de la cinta es ella: ni actores, ni equipo técnico (valentía no le falta). En cualquier caso, sorprende la polémica porque si algo defiende El Apóstol es el diálogo y entendimiento entre las religiones y la imperiosa necesidad de dejar de utilizar la violencia en nombre de Dios. En ese sentido, la película no crítica el Islam sino una determinada manera de entender y vivir el Corán.

La cinta, aunque acusa la precariedad de medios, se beneficia de un guion de una gran profundidad filosófica y teológica pero expuesto con sencillez y que, en casi ningún momento, suena impostado (calificativo que unido a cursi suelen acompañar a gran parte del cine religioso y que los franceses saben evitar, recordemos si no la magnífica De dioses y hombres).

El proceso de conversión está bien contado, suena a verdadero, entre otras cosas porque va a la médula de lo que significa el cristianismo (que como lleva años insistiendo el Papa Francisco es la caridad) sin entretenerse en otras cuestiones. También se beneficia El Apóstol de unas magníficas interpretaciones, llenas de naturalidad, de actores todavía con poca carrera a sus espaldas pero con mucho futuro.

Ana Sánchez de la Nieta
@AnaSanchezNieta

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