El próximo 1 de enero entrará en vigor en Holanda una ley de unión civil que equipara a las parejas homosexuales con los matrimonios a efectos fiscales y de herencia, pero no les permite adoptar niños ni recurrir a la fecundación in vitro. Quienes piden que también se admita esto -entre ellos, los miembros de una comisión parlamentaria- y consideran que no basta un mero contrato de convivencia, sostienen que no hay argumentos objetivos para oponerse al matrimonio entre homosexuales. M.J.A. van Mourik, catedrático de derecho de la Universidad Católica de Nimega, ofrece diez (NRC Handelsblad, 19-XI-97).
Desde hace algunos meses, se viene discutiendo en España el posible reconocimiento de derechos a las llamadas parejas de hecho, tanto heterosexuales como homosexuales, así como su equiparación al matrimonio. Rafael Domingo, catedrático de Derecho Romano en la Universidad de Navarra, comentaba algunas incongruencias de la proposición de ley presentada en su día por el grupo parlamentario de Coalición Canaria, en un artículo publicado en Diario de Navarra (20-VIII-97) al que pertenecen estos párrafos.
Para ahorrar dinero, el gobierno francés ha recortado las desgravaciones fiscales de las familias que cuentan con alguna ayuda doméstica, y ha suprimido los subsidios a las que superan una determinada renta. El economista Michel Godet critica esta política en Le Monde (18-X-97).
Otras iniciativas legales en favor del matrimonio en Estados Unidos son las propuestas, presentadas en varios Estados, de suprimir el divorcio a petición de uno de los cónyuges (ver servicio 46/96). Antes de que se reconociera esta modalidad, era necesario invocar un motivo justificante de divorcio, generalmente mala conducta por parte de alguno de los esposos. El así llamado "divorcio sin culpa", pensado para suavizar la ruptura, no ha traído las ventajas esperadas y ha tenido otras consecuencias más graves, explica Maggie Gallagher, del Institute for American Values, en la revista First Things (Nueva York, agosto-septiembre 1997).