Desciende el número de matrimonios y crece el éxito de la fórmula del Pacto Civil de Solidaridad (PACS), mientras el aumento de rupturas hace que más adultos no vivan en pareja.
En América, casarse sigue siendo la manera más normal de fundar una familia entre personas con estudios universitarios y buenos ingresos, mientras que en los niveles socioeconómicos inferiores es más habitual eludir el compromiso matrimonial.
Para que los jóvenes comprendan que vale la pena comprometerse en el matrimonio, tienen que entender la sustancia de la unión matrimonial, que no se reduce a los ritos formales.
Una encuesta nacional muestra que la mayoría de los estadounidenses siguen teniendo interés en casarse y no consideran que el matrimonio esté superado.
El primer ministro británico ha afirmado que su gobierno promoverá el valor del compromiso y de las relaciones estables, pero sin decir que hay que apoyar el matrimonio por encima de la cohabitación.
Las protestas de los partidarios del respeto a la vida y de la integridad familiar contra determinadas leyes van acompañadas de soluciones alternativas y de una solidaridad práctica.