Vejez
Estos días están poniendo de relieve algo que los estudiosos del envejecimiento llevaban tiempo señalando: es vital una red de relaciones positivas de proximidad.
La falta de relaciones se hace más dolorosa al final de la vida.
Mientras en Occidente, uno de cada tres o cuatro mayores vive solo, en los países en desarrollo, la familia extensa acoge a la mayoría.
La percepción de los mayores como un problema empieza a ser contrarrestada con otra en la que ellos mismos se ven como protagonistas de sus vidas, con mucho que aportar.
El movimiento Comunidades y Ciudades Compasivas persigue implicar a la población en el cuidado de las personas que pasan por un proceso de enfermedad crónica y final de vida.
Algunos hogares de ancianos en Holanda reproducen, como terapia para sus pacientes con demencia, sus anteriores contextos de vida. Es caro, pero muestra resultados positivos.
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