Precariedad, paro juvenil, inestabilidad, dificultad para compaginar trabajo y familia… El presente panorama laboral es motivo de un malestar de fondo que se manifiesta en brotes como la “gran renuncia” o el quiet quitting. Pero cada vez resulta más claro que no estamos simplemente ante un problema general del empleo, sino ante una verdadera crisis de sentido del trabajo.
Élodie es una joven ingeniera francesa que, nada más acabar los estudios, ingresó en una gran empresa del sector. El trabajo la apasionaba. Su tragedia fue un ascenso. En una reorganización, la hicieron directora de un equipo de proyectos. Sus jornadas se llenaron de reuniones interminables, informes, correos electrónicos, hojas de cálculo que rellenar, consultas que tiene…
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