El creciente protagonismo de las emociones en la sociedad contemporánea ha traído aspectos positivos como el replanteamiento de las relaciones entre mujeres y hombres o entre padres e hijos. Pero también ha agudizado ciertos problemas en la vida social y política.
La emigración supone una fragmentación de la familia, con repercusiones en los más jóvenes y los ancianos que quedaron atrás. Las iniciativas para atenuarlas son escasas.
En los últimos años India se ha convertido en un país pujante, pero su futuro como potencia internacional requiere nuevas políticas contra la pobreza y la mejora de sus sistemas educativo y sanitario.