Las exigencias del Norte de reducir a cualquier precio el crecimiento demográfico en el Sur empiezan a despertar reacciones en estos países. Darryl d'Monte comenta en The Pioneer (Nueva Delhi, 1-VI-94) que esta actitud se fija sólo en el número de personas, sin tener en cuenta su consumo.
Entre 1980 y 1992 la población activa femenina ha aumentado en 33 millones en los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Esto supone un incremento anual del 2%, el doble del que se ha producido entre los hombres.