Mortalidad materna y aborto

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Duración lectura: 2m. 16s.

Contrapunto

Legalizar el aborto como medio para reducir la mortalidad materna es una de las propuestas del proyecto de documento final de la Conferencia sobre Población y Desarrollo. El documento hace un énfasis desmedido en el problema del “aborto inseguro”, término que, sin embargo, no se define. La confusión terminológica sirve para transmitir la idea de que el criterio de seguridad del aborto es su legalidad o ilegalidad.

En este tema, se encuentra un uso impreciso de datos dirigido a producir reacciones emocionales, pero omitiendo cualquier referencia a fuentes estadísticas. Así, se afirma que “en algunos países, al menos la mitad de la mortalidad materna podría provenir de los abortos inseguros, mientras que muchas otras muertes se deben a la ausencia de cuidados antes y después del parto, y a la falta de asistencia a la maternidad” (Párrafo 1.13).

Sin embargo, quienes critican este enfoque hacen notar que una elevada mortalidad materna no depende de la posibilidad de abortar legalmente o no, sino del conjunto de factores sanitarios, educativos y de desarrollo de un país. Por ejemplo, el país que tiene la más baja tasa de mortalidad materna (2 muertes por cada 100.000 nacimientos en 1980-1991) es Irlanda, donde el aborto no es legal. En comparación, en Estados Unidos, donde el aborto es legal y muy extendido, la tasa de mortalidad materna es 8.

En los países en desarrollo, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, las más altas tasas de mortalidad materna se dan en el África subsahariana (610 muertes por 100.000 nacimientos), sobre todo en el África Occidental. En esto influye sin duda la pobreza, pero también algunas costumbres arraigadas. Así, se advierte que la mortalidad materna es especialmente alta en países donde está muy extendida la práctica de las mutilaciones genitales femeninas.

Por otra parte, incluso en países que admiten el aborto se descarta la idea de utilizarlo como medio de control de la natalidad. En un informe del Comité preparatorio de la Conferencia de El Cairo, que resume los resultados de las conferencias regionales previas, se dice a propósito del aborto: “Había amplio consenso respecto de que el aborto no debía ser un método anticonceptivo”. Sin embargo, estos matices han sido abandonados en la redacción del documento de la Conferencia de El Cairo, donde el “aborto seguro” aparece como una exigencia de la llamada “salud reproductiva”. Falta también cualquier referencia a la recomendación aprobada en la Conferencia de México sobre Población en 1984, según la cual “en ningún caso el aborto debe promoverse como método de planificación familiar”.

Juan Domínguez

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