En un artículo publicado en "Spiked", Frank Furedi observa cómo los promotores del control de población están reciclando sus argumentos para poner en relación el crecimiento demográfico y la amenaza de terrorismo.
18 de julio, un calor horroroso tanto a un lado como a otro del Atlántico. Tras una mañana de trabajo en Nueva York me invitan a ir a una playa en Nueva Jersey y acepto encantada. Es sólo una hora de coche, nada para las distancias de EE.UU. Cuando llego no doy crédito a lo que veo. Yo quiero una playa "yankee", pero aquí, en España.
Pocas dudas hay sobre la importancia primordial de la familia tanto para el individuo como para la sociedad, pero en el actual debate cultural no es irrelevante la respuesta a cómo afecta a la familia la solidez del vínculo entre la pareja procreadora. La psicología y la sociología documentan los beneficios que aportan a los hijos que el padre y la madre convivan siempre juntos, y la antropología demuestra que el ser humano institucionaliza aquellas relaciones en las que descubre un valor esencial.
La perspectiva de una alianza entre la preocupación católica por la justicia social y los ideales de la izquierda ha estado presente a menudo en la política europea. Todavía hoy grupos de católicos que se consideran "progresistas" y personalidades del socialismo buscan esta convergencia, bajo el estandarte común de la solidaridad social. Pero esto ya no responde al actual debate político, afirma Ernesto Galli della Loggia, que certifica el fin en Italia del "cattocomunismo" en un artículo publicado en "Corriere della Sera" (18 junio 2006).
Según el estudio "Demand for Same-Sex Marriage: Evidence from the United States, Canada and Europe", publicado por el Institute for Marriage and Public Policy (Virginia), en los países donde se han aprobado leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo, sólo un pequeño porcentaje de homosexuales decide casarse. La agencia Zenit (1 julio 2006) se hace eco de este estudio.
¿Son culpables las mujeres de que no nazcan más niños? ¿Los varones? ¿O hay que buscar la causa en una mentalidad que quiere planificarlo todo, sin capacidad ni deseo de sorpresa, paralizada por el miedo a un futuro que no está en nuestras manos controlar? ¿Se trata sólo de dinero? Alemania busca desesperadamente respuestas. Los estudios demográficos y sociológicos compiten por encontrar alguna explicación satisfactoria a por qué la tasa de fecundidad es de sólo 1,37 hijos por mujer.