Cómo los malthusianos manipulan el miedo al terrorismo

En un artículo publicado en “Spiked”, Frank Furedi observa cómo los promotores del control de población están reciclando sus argumentos para poner en relación el crecimiento demográfico y la amenaza de terrorismo.

El control de población es otro de esos campos en los que los grupos militantes han intentado aprovecharse de la preocupación por la seguridad para promover sus propios objetivos. El argumento malthusiano tradicional de que la producción de alimentos no podría crecer al paso del aumento de la población quedó desacreditado en el siglo XX. En consecuencia, el movimiento malthusiano buscó nuevos argumentos para justificar el control de población, y en los últimos años ha tratado de ganar apoyo asegurando que el crecimiento de la población es la raíz de la inseguridad mundial y del terrorismo.

Así, la fantasía malthusiana sobre “la bomba de la población” se ha reciclado en una nueva forma. Según esta simplista predicción, la superoblación crea muchos hombres pobres, desempleados y descontentos; muchos de ellos se convierten en alborotadores; y algunos de ellos se convierten en carne de cañón para las redes terroristas, y terminan en el lado equivocado de la “guerra al terror”.

En los años 70, Paul Erlich, autor de “Population Bomb”, aseguraba que el crecimiento de la población en el Sur llevaría al triunfo del comunismo. Hoy ha reciclado este diagnóstico simplista para augurar el aumento del terrorismo internacional. Argumenta que los factores demográficos “contribuyen probablemente” al terrorismo. ¿Por qué? Porque la mayoría de los terroristas son hombres jóvenes y en los países musulmanes hay una gran proporción de menores de 15 años.

La idea de que el gran número de hombres jóvenes equivale a una amenaza potencial de terror es promovida sistemáticamente por los partidarios del control de población. “Es imposible ignorar la relación entre el crecimiento demográfico y el terrorismo”, afirma el director de Population Coalition. En realidad, la relación se basa en una lógica simplista, basada en la idea de que como el crecimiento demográfico y el terrorismo resulta que coinciden deben estar relacionados. Por la misma razón, cualquier cosa que coincida con las actuales tendencias demográficas -el huracán Katrina, el “boom” de la vivienda en Londres o la popularidad de los iPods- deberían estar relacionados con el crecimiento de la población.

Importantes organizaciones malthusianas, como el Worldwatch Institute y el Population Institute, están reproponiendo el control de población como una eficaz medida anti-terrorista. El estudio del Population Institute “Breeding Insecurity” mantiene que “el rápido crecimiento de la población en los países en desarrollo crea problemas de seguridad nacional, como el malestar social y el terrorismo”. El informe cita un estudio de otro grupo malthusiano, Population Action International, que asegura que “el aumento de jóvenes crea inestabilidad y acrecienta la probabilidad de terrorismo y de malestar social al menos en un 50%”.

Un 50% parece una cifra muy alta, pero no hay que preocuparse, es una cifra inventada, el producto de una imaginación obsesionada en construir una relación entre crecimiento de la población y terrorismo. La conclusión obvia que se extrae de los nuevos argumentos malthusianos es que la amenaza de terrorismo puede ser reducida a la mitad si se realiza un vigoroso programa de control de la población. En pocas palabras, la solución al terrorismo es que la gente deje de criar. Como concluye el informe del Population Institute, “mientras los programas de planificación familiar no creen un mundo más seguro por sí solos, faltará mucho para reducir las presiones sociales que llevan a la inestabilidad, el malestar y el terrorismo”.

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