África necesita empresarios más que capitales

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Duración lectura: 3m. 29s.

Lagos. África ha vuelto a la senda del crecimiento, y se espera que este año tenga un aumento superior al 5% (ver Aceprensa 62/06). Pero el problema del desarrollo de África no es tanto de capitales como de formación de empresarios capaces de impulsar el desarrollo desde el sector privado.

Este diagnóstico fue debatido durante el Economic Forum sobre África, que tuvo lugar en Ciudad del Cabo el pasado junio. Uno de los que destacaron esta idea fue el Prof. Albert Alos, vicecanciller de la Pan African University (PAU), de Lagos. Alos piensa que la situación tan dramática del Continente Africano no es tanto un problema de falta de desarrollo como de falta de capacidad para desarrollarse.

Está claro que en algunos países como Nigeria, la falta de capital no ha sido un problema, y desde luego no lo es ahora, con los extraordinarios ingresos de las ventas del crudo. El problema para conseguir un desarrollo sostenido a largo plazo es el educar a los agentes del desarrollo. Formar líderes.

Albert Alos lo explica así: “Todo el mundo está de acuerdo en que el motor del desarrollo es el sector privado de la economía. Para que realmente funcione y crezca, se necesita formar empresarios; y no habrá empresarios si no hay iniciativas que los promuevan y los formen”.

El Prof. Alos no habla en teoría. Desde hace más de una década se ha dedicado al establecimiento de una escuela de negocios, la Lagos Business School, que está cambiando el panorama del sector privado en el país.

La escuela comenzó pequeña, con cursos para gestores en los bancos; luego se extendieron a otras empresas privadas y enseguida atrajo a presidentes ejecutivos (CEO) de las principales empresas privadas de Lagos. Hoy la escuela ha crecido en profesores, actividades y locales. Ahora es parte de la Pan African University (PAU), reconocida por el Estado, con capacidad de dar títulos MBA a graduados de otras universidades y gestiones para el establecimiento de cursos de doctorado y dos facultades nuevas: economía aplicada y comunicación.

Por sus aulas han pasado prácticamente la totalidad de los CEO del naciente sector privado en Nigeria. Además de otros muchos de distintos niveles de ejecutivos. La universidad ha creado también cursos para mejorar la formación de pequeños empresarios y dueños de empresas pequeñas o medianas que no suelen tener títulos universitarios.

Entre los aspectos de la formación que la PAU acentúa se encuentran el ético y social, cosa indispensable en un país donde la corrupción es un grave problema. No se trata de dar añadir en el curriculum unas clases de ética de los negocios, sino de trasmitir un espíritu de honestidad, así como formar a dirigentes en los principios de solidaridad con los más necesitados.

El resultado está siendo sorprendente: gracias al gran espíritu emprendedor de muchos nigerianos, están saliendo adelante una buena cantidad de nuevos negocios con notable éxito, a pesar de las condiciones poco favorables: corrupción, falta de servicios de electricidad, agua, carreteras, etc.

Como decía Matthew Lockwood en el libro “The State They’re In” (ver Aceprensa 142/05): “Para entender lo que pasa en África hay que vivir allí”. Las prescripciones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional están bien en teoría. Hay que lograr en los países africanos reformas políticas y económicas, y no se deberían dar ayudas a los países que no quieren emprenderlas. Pero no se puede esperar que las condiciones cambien mucho a corto plazo, si al mismo tiempo no se fomenta la formación de líderes, sobre todo en el sector privado que suele estar menos corrupto o por lo menos se muestra más abierto a los cambios de mentalidad.

Según el Prof. Alos, estas ayudas requieren tiempo; deben ser moderadas y prolongadas a los periodos siguientes. Sin embargo esta clase de ayuda no llega. Y África sigue sin desarrollarse en el círculo vicioso de la corrupción y la falta de capacidad.

Jide Martins